miércoles, 10 de agosto de 2011

Nuestro cuento de hadas.


He vuelto hace poco a mi casa, después de un largo viaje. He recorrido miles y millones de kilometros en unos días, y aún sigo preguntandome por qué es tan dificil recorrer aquellos que me llevan hasta ti. Me pregunto por qué 675 kilometros son capaces de separar a dos personas, que almenos una de ella nacio para estar junto a la otra. Porque nací para estar junto a ti, Sergio. Nací para mirarte con disimulo, o al menos, tratar que fuera así, a todas horas. Para ver como tu cumplias tus sueños, mientras que yo seguia soñando contigo. Para besar todo el suelo que pisaras, y hacer realidad tus mayores deseos. Nací para entrar en tu corazón y encierrarme con llave dentro de el. Siempre pensé que cada persona tiene una función en este mundo de locos sin sentido, y sé que esa es la mia. Porque..¿Quién va a cuidarte como yo?. Me pasaría mil noches en vela, solo para verte dormir, y protegerte de la oscuridad. Te dejaria cartas en la puerta de tu habitación, lleva de leves confesiones del fondo de mi corazón. Intentaría entrar en tu vida, y una vez dentro, nunca saldría. Utilizaria mejor que nadie esa expresión de que si le cojo, no le suelto, porque sería verdad. Pero todo esto, no es posible. Las historias perfectas, no existen nada más que en los cuentos de hadas, de princesas, y cosas por el estilo, aunque en realidad, en ellos, también existen las brujas, las cuales separan a la amada de su amado. Por eso, esta vez me refiero a ti, distancia como la mala de mi cuento de hadas. Porque ya que nada es perfecto, ni en los mismos cuentos, en la realidad menos. Tú, odiada distancia, formas parte de este cuento. Te llevastes a mi princepe muy lejos, antes de que yo misma naciera. Nos has condenado a los celos, al miedo, y a tener que hacer cada uno la vida por un lado distinto. Has llenado este cuento con miles de lágrimas, con miles de noches en vela, hasta combertirlo en un culebrón. Luego, divirtiendote con nosotros, te pasaste de la ralla, hasta combertirlo en una pelicula de drama. Y ahora, sigues así. Manejandonos a tu antojo, una vez más. Porque cuando pienso en estar contigo, el mundo se me para. Pero estás demasiado dejos. Nuestra mala de la pelicula, cada vez se hace más fuerte, por el tiempo, por la desilusión. Y poco a poco, se a apoderado de mi cuento. Ahora, lo que tenemos ya no es un cuento sin final, como yo te prometí. Tampoco diria que es un culebron, ni nada por el estilo. Quizás se parezca a una pelicula dramatica, por la poca ausencia que hay de lagrimas en ella. Pero no, lo que realmente tenemos ahora, es mucho tiempo echado encima. Son los recuerdos que se apoderan sobre ti. Lo que tenemos, cariño, es un puzle desmontado, que tan solo tenemos que unir. Colocar las piezas justo el lado que les pertenecen, unidas. Y en ese momento, estoy segura, realmente segura, de que nada, ni nadie, conseguirá separarnos de nuevo.

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